27/3/10

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO



Víctor Frankl nació en Viena, Austria, el 26 de mayo de 1905, en 1930 logró su doctorado en medicina y en 1938 fue nombrado Jefe del Departamento de Neurología del hospital Rothschild en Viena durante la ocupación Nazi.
Debido a su origen judío, él y sus padres fueron deportados en 1942 a un campo de concentración cercano a Praga, el Theresienstadt.
Frankl sobrevivió al holocausto, incluso tras haber estado en cuatro campos de concentración nazis, incluyendo el de Auschwitz, desde 1942 hasta 1945.
Tras su liberación, regresó a Viena. En 1945 escribió su famoso libro "El hombre en busca de sentido", donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde la perspectiva de un psiquiatra. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre debe encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual.
Difiere de Freud, quien consideraba que la búsqueda de placer era la raíz de toda motivación humana, y de Adler quien postulaba que la principal motivación era la voluntad de poder.


Frases Célebres
de
Víctor Frankl

Al hombre se le puede arrebatar todo excepto una cosa …
Su libertad para elegir la actitud que va a adoptar para enfrentar cualquier situación y decidir su propio camino

Muchas veces no podemos elegir las circunstancias que nos rodean pero siempre podremos elegir nuestro comportamiento ante ellas.

Debemos aprender por nosotros mismos que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros para que tenga un sentido.

Lo primordial es estar siempre dirigido hacia algo o alguien distinto de uno mismo.
Hacia un sentido que cumplir, una causa a la cual servir o una persona a la cual amar, eso es lo que da el verdadero sentido a la vida

El sentido de la vida es diferente para cada individuo, no podemos decir que hay un sentido general para la vida de todas las personas.
No hay que estar esperando que la vida te de su sentido.

Busquemos lo que la vida espera de nosotros y nos reclama continuamente
y respondamos no con palabras sino con acciones firmes y decididas para cumplir nuestra misión.
No busquemos como primer objetivo sentirnos bien , busquemos primero un sentido para nuestra vida mediante la realización de valores y entonces el estar y sentirse bien vendrá por añadidura.

La felicidad no está al final del camino sino después de cada acción realizada con sentido y por alguien tanto si nos necesita, como si no nos necesita .

Al final lo que importa es dar testimonio de la mejor y más exclusiva potencialidad humana:
El poder que tenemos de transformar la tragedia, la enfermedad y el fracaso en un triunfo personal y en un logro humano.

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22/3/10

EL TAZON DE MADERA DEL ABUELO

















El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.
Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban. La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse asunto difícil. Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.
El hijo y su esposa se cansaron de la situación. "Tenemos que hacer algo con el abuelo", dijo el hijo. "Ya he tenido suficiente. Derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo".
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida se la servían en un tazón de madera. De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.
El niño de cuatro años observaba todo en silencio.
Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo.
Le preguntó dulcemente: "¿Qué estás haciendo?" Con la misma dulzura el niño le contestó: "Ah, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos." Sonrió y siguió con su tarea.
Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y, aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.
Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia.
Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

(desconozco el autor)

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17/3/10

EL DESAFIO DEL TRIGO


Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo:
“Mira, tú puedes ser muy Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: No eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender”.
Dios dijo: ¿Cuál es tu consejo?
El granjero le respondió: “Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos que pasa. La pobreza no existirá más”.
Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente éste pidió lo mejor y sólo lo mejor… ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable y cómodo… y él era muy feliz.
El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol… había sol; cuando quería lluvia… había tanta lluvia como hiciera falta. Ese año todo fue perfecto, ¡matemáticamente perfecto! El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: “¡Mira!, esta vez tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en 10 años, aun así tendremos comida suficiente”. Pero hubo un problema…Cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos.
El granjero se sorprendió y le preguntó a Dios: “¿Qué pasó?, ¿qué error hubo?
Ante tal inquietud Dios le respondió:
“Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tu evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo”.
La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. A esto se le llama lucha y esfuerzo.
Entendiendo este secreto descubrirás cuán grande es la belleza de la vida, cuánta riqueza llueve sobre ti en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.

(desconozco el autor)

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12/3/10

PORQUE TE QUEJAS?


Si llevas las velas recogidas, ¿por qué te quejas de no tener un buen viento que te impulse?
Si llevas enrollada tu bandera, ¿por qué te quejas de que los demás no se contagien con tu verdad?
Si te sientas en la primera piedra, ¿por qué te quejas de quedar siempre a medio camino?
Si a la hora de la tempestad desistes de llevar el timón, ¿por qué te quejas de tantos tumbos y de tanto andar a la deriva?
Si a la hora del dolor emponzoñas y ahondas la herida, ¿por qué te quejas de no poder cicatrizarla?
Si lo que trasmites es inquietud y desazón, ¿por qué te quejas de quedarte cada día más solo?
Si a la hora de cooperar te encierras en tu concha, ¿por qué te quejas de que el oleaje te pase por alto y barra contigo?
Si a la hora de conocer y servir a Dios te apartas de Él, ¿por qué te quejas cuando te suelta la mano?

Si a la hora de hacer un recuento estás inconforme, ¿por qué te quejas si no has sabido vivir?

No abres surcos, y anhelas siembra.
No nutres raíces, y deseas tronco.
No pasas savia, y ansías frutos.
No te haces maduro, jugoso y sazonado,
y sueñas con que todo te florezca.
No andan tus pies, y quieres huellas.
No trabajan tus manos, y quieres obras.
No abres los ojos a la vida, y quieres luz.
¿Por qué pides, si no sabes dar?
¿Por qué reclamas, si nada te sirve?
¿Por qué, si cierras los ojos ante el dolor que pasa
a tu lado y cierras la voluntad ante los compromisos
de tu tiempo, le tienes tanto miedo a tu propio vacío?
¿Por qué, si obras con egoísmo, vives con aturdimiento
y rezas con indiferencia, le tienes tanto miedo
a tu propio abismo?
¿Por qué, si rechazas la luz de Dios y vives apagando
las estrellas, le tienes tanto miedo a tu propia oscuridad?
¿Por qué te quejas? ¿Por qué?

(desconozco el autor)

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7/3/10

ILUSA


Ilusa por creer…
Que el jardín de mi edén
Podía volver a florecer,
Que las olas de mi mar
Podían tocar tu playa,
Por creer en el amor
Ese que traspasa el alma,
Que atraviesa las montañas
Que desgarra las entrañas,
Que surge así de la nada.

Había olvidado que soy
Parte de otra manada
A las que no toca nada.

Al menos tengo el consuelo
Que el anochecer acaba
Y en el amanecer, al alba
Volveré a encontrar la calma.
Autor: Belkis Torres Franco

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3/3/10

EL ROBLE TRISTE


Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.- “Lo que te falta es concentración", le decía el manzano. "Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?”- “No lo escuches", exigía el rosal, "es más sencillo tener rosas y ¿ves qué bellas son?” Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:- “No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior.” Y, dicho esto, el búho desapareció.- “¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?”, se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:- “Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.” Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.
(desconozco el autor)

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