25/7/10

DISFRUTAR EL CAMINO



Así fue como Key Lu, el hijo de Chang Fey comenzó su viaje hacia el templo de los Monjes Shaolin. Key Lu no solo era un joven fuerte y gallardo sino que estaba dotado de una inteligencia superior y criado con esmero por su padre, contaba con una buena dosis de cultura y experiencia lo que le proporcionaba una positiva autoestima y confianza en sus propias fuerzas.

A decir verdad no entendía las razones de su padre para enviarlo, bien podría retirarse y dejarle a cargo del negocio, pero obediente y respetuoso de las tradiciones aceptó el mandato paterno y emprendió su viaje.

Al tercer día de peregrinaje se encontró con un aciano que caminaba lentamente delante de él. Cuando se pusieron a la par el anciano le preguntó afablemente .

- ¿Tu también te diriges al Sur, vas lejos ?- Si anciano, me dirijo al templo Shaolin, voy allí a aprender. El anciano evaluó su figura mirándolo detenida y respetuosamente . - ¡ Ah ! - dijo - Que sabia decisión has tomado. ¿ Y sabes ? yo también voy al mismo lugar, también a aprender, es notable como a pesar de las diferentes edades nuestros caminos se encuentran en este punto. ¿ No quisieras ser mi compañero de viaje?.

- Lo siento, me agradaría acompañarte, pero yo marcho más a prisa que tu. Me demorarías bastante . - Lejos de mi intención perturbarte, pero dime ¿ por que marchas de prisa?. - Bueno - lo ilógico de la pregunta sorprendió a Key Lu - Es mi forma de andar he andado siempre así. - Es una razón - El anciano meneo la cabeza - Pero se me ocurre que así te pierdes algunas cosas del camino. Dicen que viajar enseña, más una cosa es viajar y otra es tratar de llegar.
Key Lu acusó el impacto de la observación. A decir verdad desde que salió, nada extraordinario le había ocurrido que pudiera computar como un nuevo conocimiento. No había estado viajando, solo tratando de llegar, no obstante repuso. - Es cierto lo que dices, pero pienso que cuanto antes llegue al monasterio, antes comenzaré a recibir enseñanzas. Tu caminas lentamente ¿lo haces para aprender del camino o porque tu cuerpo no te permite ir mas rápido?.

El anciano volvió a menear la cabeza y sonrió afirmativamente - ¡Cuanta razón hay en tus palabras! ¿Ves? el camino nos permite a ambos aprender y gozar de esta conversación. ¡Quién sabe cuanto tardaríamos en el Monasterio en llegar a acceder a la sabiduría que nos ofrece este momento!
- Yo camino lentamente es verdad, y en cierto modo es justo que nuestros cuerpos sabios como son nos ofrezcan modalidades diferentes. A mi edad creo que las enseñanzas que me esperan son las de gozar de las pequeñas cosas, y así mi respuesta es ambas: Mi cuerpo no me permite caminar más rápido, y además me dice: "a lo largo del camino toma tu tiempo para oler las flores". Así entonces ¿quien de los dos comienza antes a recibir enseñanzas? ¿Tu tratando del llegar más rápido al Monasterio o yo que llegaré después pero habiendo gozado de todas las compañías que me brinda el sendero ?

Key Lu convino en cambiar de criterio, no sabía bien pero el anciano le caía simpático y probablemente su compañía le haría más llevadero el largo viaje - Tienes razón - dijo recordando los últimos días - El que corre no aprende - Y el que aprende deja de correr - Completó el anciano.

Del libro La Ceremonia del Te y La calidad de vida
Autor Carlos Farré

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19/7/10

ABRIENDO PUERTAS


En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.
En esta sala el rey les hacía formar un círculo y les decía entonces:
- Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa.
Todos elegían ser muertos por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey se dirigió al soberano y le dijo:
- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
y le responde el rey:
- Dime soldado.- ¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?- Ve y mira tú mismo.- respondió el rey.
El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente. Descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino que conducía a la libertad. El rey explicaba al soldado:
- Yo daba a ellos la elección, pero preferían morir que arriesgarse a abrir esta puerta.
Maestro: ¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo de arriesgarnos? ¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?
(desconozco el autor)

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10/7/10

UN NUEVO DIA


Remanso de una paz desconocida,
momentos de ilusiones compartidas,
llegaste un día a mi vida
y desde que te vi, todo fue idolatría,
que arrebató mi alma
y me dejó sin pizca de albedrío

Renació en mi una nueva energía,
y después de tanta algarabía
todo se convirtió en tropelía,
me quedé sumida en la apatía
con huellas de una profunda agonía.

Hoy solo quedan los recuerdos
de lo que discurría,
de aquella hermosa fantasía
que llenó mis momentos
de perfecta armonía
y luego se tornó en melancolía
e hicieron resbalar por mis mejillas
lágrimas de ansiedad y angustia,
de un alma desolada y mustia.

Tras noches de dolor sombrías
decidí apreciar mi valía
dejar de lado ya las tonterías,
cantarle a la luz, y saludar el día,
que todo sea candor y alegría.

Autor: Belkis Torres Franco

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5/7/10

CORAZON


Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños. Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío? Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió ¿cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron ...

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. "Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo...Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido." "Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos - dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."

"¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?" El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

(DESCONOZCO EL AUTOR)

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