8/2/09

RESPONSABILIDAD


Uno de los valores que yo entiendo como fundamentales del compromiso humano y que más admiro en una persona, es la responsabilidad. Esto es cumplir con el deber, aún cuando no sea agradable e implique esfuerzo, es la virtud de asumir las consecuencias de las propias decisiones. Uno de los más importantes actos de responsabilidad del hombre debe ser la preocupación por descubrir las situaciones que impiden su desarrollo como persona, para tratar de cambiarlas o superarlas.
Gracias a la responsabilidad podemos vivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa.
Una persona responsable tiene una actitud de estima y respeto para con su propia persona y aporta esos mismos valores a las tareas en que participa.
El hombre no es responsable solo de lo que hace, sino también de lo que deja de hacer.


Nadie es totalmente autosuficiente ni actúa solo para sí mismo. Las relaciones sociales - familiares, trabajo, ocio - constituyen una red de interdependencias.

Para evitar responsabilidades es frecuente echar la culpa a otros. El camino más rápido para mejorar en responsabilidad es apreciar claramente que de nuestro comportamiento dependen cosas grandes. Los hombres con ideales y metas elevadas se responsabilizan enseguida de sus decisiones. Hay varias virtudes que se relacionan mutuamente con la responsabilidad. Digamos tres:

Valentía.- Para dar cuenta de los propios actos hace falta un valor capaz de superar el temor al castigo. (Responsabilidad ante los demás).
Humildad.- El orgullo dificulta pedir perdón; mientras que la persona humilde reconoce sus fallos. (Responsabilidad ante uno mismo).
Piedad basada en la filiación divina.- Quien aprecia el gran don de ser hijo de Dios procura que su comportamiento agrade a su Padre. (Responsabilidad ante Dios)

A continuación voy a transcribir un cuento. El cuento se llama "Un Encargo insignificante" y realmente la moraleja tiene mucho que ver con el objetivo de querer ser responsable comenzando por saber que para recibir las tareas más importantes, hay que saber ser responsable con las más pequeñas.


El día de los encargos era uno de los más esperados por todos los niños en clase. Se celebraba durante la primera semana del curso, y ese día cada niño y cada niña recibía un encargo del que debía hacerse responsable durante ese año. Como con todas las cosas, había encargos más o menos interesantes, y los niños se hacían ilusiones con recibir uno de los mejores. A la hora de repartirlos, la maestra tenía muy en cuenta quiénes habían sido los alumnos más responsables del año anterior, y éstos eran los que con más ilusión esperaban aquel día. Y entre ellos destacaba Rita, una niña amable y tranquila, que el año anterior había cumplido a la perfección cuanto la maestra le había encomendado. Todos sabían que era la favorita para recibir el gran encargo: cuidar del perro de la clase.
Pero aquel año, la sorpresa fue mayúscula. Cada uno recibió alguno de los encargos habituales, como preparar los libros o la radio para las clases, avisar de la hora, limpiar la pizarra o cuidar alguna de las mascotas. Pero el encargo de Rita fue muy diferente: una cajita con arena y una hormiga. Y aunque la profesora insistió muchísimo en que era una hormiga muy especial, Rita no dejó de sentirse desilusionada.La mayoría de sus compañeros lo sintió mucho por ella, y le compadecían y comentaban con ella la injusticia de aquella asignación. Incluso su propio padre se enfadó muchísimo con la profesora, y animó a Rita a no hacer caso de la insignificante mascotilla en señal de protesta. Pero Rita, que quería mucho a su profesora, prefería mostrarle su error haciendo algo especial con aquel encargo tan poco interesante:
- Convertiré este pequeño encargo en algo grande -decía Rita.
Así que Rita investigó sobre su hormiga: aprendió sobre las distintas especies y estudió todo lo referente a su hábitat y costumbres, y adaptó su pequeña cajita para que fuera perfecta. Cuidaba con mimo toda la comida que le daba, y realmente la hormiga llegó a crecer bastante más de lo que ninguno hubiera esperado...
Un día de primavera, mientras estaban en el aula, se abrió la puerta y apareció un señor con aspecto de ser alguien importante. La profesora interrumpió la clase con gran alegría y dijo:
- Este es el doctor Martínez. Ha venido a contarnos una noticia estupenda ¿verdad?- Efectivamente. Hoy se han publicado los resultados del concurso, y esta clase ha sido seleccionada para acompañarme este verano a un viaje por la selva tropical, donde investigaremos todo tipo de insectos. De entre todas las escuelas de la región, sin duda es aquí donde mejor habéis sabido cuidar la delicada hormiga gigante que se os encomendó. ¡Felicidades! ¡Seréis unos ayudantes estupendos!
Ese día todo fue fiesta y alegría en el colegio: todos felicitaban a la maestra por su idea de apuntarles al concurso, y a Rita por haber sido tan paciente y responsable. Muchos aprendieron que para recibir las tareas más importantes, hay que saber ser responsable con las más pequeñas, pero sin duda la que más disfrutó fue Rita, quien repetía para sus adentros "convertiré ese pequeño encargo en algo grande"


Para concluir quiero dejarles esta frase de Jorge Bucay:


El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.


Y esta otra de Antoine de Saint-Exuper

Uno es para siempre responsable de lo que domestica.

Etiquetas:

4 comentarios:

Blogger YuKiЭ ж DдЯk дnGЭL ha dicho...

muy bueno, como siempre. Responsabilidad al poder!! jeje!! Byye nD Bsks!!

8 de febrero de 2009, 22:14  
Blogger Paco Bailac ha dicho...

Con estos tres soportes VALENTIA, HUMILDAD y PIEDAD el humano puede afrontar los misteriosos retos que le trae la vida.
¡¡sin duda!!

pacobailacoach.blogspot.com

10 de febrero de 2009, 12:45  
Blogger abuela ha dicho...

fijate que persona más indicada para escribir acerca de la responsabilidad! la más responsable que conozco ya me gustaria a mi ser tan responsable y tener esas virtudes Piedad, Humildad y Valentia aunque no estoy tan segura de tu Valentia

11 de febrero de 2009, 16:21  
Blogger Belkis ha dicho...

La valentia es un valor universal que nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos en la adversidad. En ocasiones la valentía significa afrontar las consecuencias de nuestros actos, el resultado de nuestros errores. Sé que aún me falta mucho camino por recorrer, deseo firmemente lograr conquistar ese y otros tantos valores.

11 de febrero de 2009, 22:29  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal