Llegaste a nuestras vidas cuando yo tenía 17 años recién cumplidos, pocos meses después de la muerte de nuestra querida Bulita. Por eso siempre he pensado que tu llegada fue por intercesión divina, ya que Bulita siempre deseaba un hombre bueno que ayudara a su querida nieta a sacar adelante a su familia. Así es como llegué a ganar un segundo papá. Que maravilloso resultaste para todos nosotros desde el primer día en que te vimos. Cuanta bondad y sabiduría reflejabas en todos tus actos, cuanta comprensión y sobre todo inteligencia para saber llegar al corazón de cada uno de nosotros. Cuanto interés, cooperación y responsabilidad.
Los entendidos dicen que tener a un nuevo miembro de la familia y sobre todo compartir el amor de tu madre con un desconocido puede ser traumático, sin embargo y afortunadamente no fue ese nuestro caso. Nunca ha existido la más mínima discordia contigo.
Cuanto nos divertimos al principio a causa de la falta de entendimiento por el idioma, nos hablabas italiano pensando que lo hacías en español. Recuerdas con que confianza te conté a ti, antes que a mami, de mis enamoramientos de la época? Y tu tan discreto y sabio escuchabas todas mis locuras y con astucia, perspicacia y paciencia me hacías entender lo que era correcto para mí.
Imagino que no fue fácil para ti casarte con cuatro personas, mi madre y sus tres hijos, pero saliste airoso en todos los campos, incluso cuando todos los meses con mis achaques menstruales te tocaba a ti salir corriendo a urgencias, porque por tu trabajo te resultaba más fácil que a mi madre. No todos los padres hacen eso.
Y que me dices de los viajes para llevarme y recogerme a todos los sitios donde quedaba con mis amigos. Sin importar hora, tú estabas siempre dispuesto, nunca te quejaste, por el contrario siempre lo hacías con la mejor de tus sonrisas.
Cuanto compañerismo, contigo siempre hemos podido hablar de todo, amoríos, libros, música, cine, política, temas humanos y espirituales, también nos hemos reído, hemos disfrutado, hemos viajado. Además de un padre, has sido un amigo entrañable.
También has sido mi jefe en alguna época de mi vida, y en ese aspecto has rematado tus enseñanzas ya que de tu mano aprendí a respetar los valores que debe tener un buen jefe, pero sobre todo me enseñaste a no aprovecharme de la condición de “hija del jefe” y más bien trabajar más y mejor que los demás para dar ejemplo.
Cuanta inteligencia, honestidad y responsabilidad.
Podría escribir muchas páginas hablando de tus virtudes y bondades, pero no quiero abrumarte con esto porque se que en tu humildad te sentirás ruborizado, sin embargo quiero que sepas que todo el tiempo del mundo sería insuficiente para agradecerte todo lo que has significado en mi vida y la de mi familia y sobre todo quiero agradecerte por haber sido tan maravilloso abuelo para todos tus nietos, especialmente por lo que has sido para mi hija que te quiere con locura, para ella eres “el abuelito más querido de los tres”, según sus propias palabras, las que denotan la magnitud del sentimiento de una niña.
En fin viejolín que quiero que sepas que te quiero mucho y que eres muy importante para mi.
































He aprendido... Que aún cuando piensas que no tienes más que dar, cuando un amigo te llora, encontrarás la fuerza para ayudarlo.
He aprendido... Que las credenciales en la pared no te hacen una persona decente. 



